abril 22, 2021

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El modelo educativo híbrido ya no es una alternativa sino una opción preferida por muchos, según The Valley

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Foto de The Valley

Tras un año desde la llegada de la pandemia, alumnos, docentes y centros educativos se han ido adaptando poco a poco para hacer frente a la “nueva normalidad”, que ha revolucionado el ámbito de la formación y la educación. Y es que, si durante el período de confinamiento estricto, la modalidad a distancia fue la clave para poder seguir con el desarrollo normal de los cursos formativos, ahora es el modelo híbrido el que protagoniza el sistema educativo, al menos en la formación business.

Este nuevo modelo de educación ha venido para quedarse. Así lo asegura Ana Delgado, Chief Education Officer en The Valley, quien añade que “en el panorama actual, son muchos los alumnos y centros que se han dado cuenta de los beneficios que ofrece la formación a distancia y el modelo híbrido, entre los que destacan la flexibilidad, la conveniencia o la comodidad de poder seguir las clases desde cualquier lugar y momento con una experiencia igual o incluso más enriquecida que la formación presencial, algo que facilita, sobre todo a los profesionales activos, el poder conciliar y compaginar estudio y trabajo. Y esto es algo que cada vez se valora más”.

No obstante, el hecho de no tener un lugar de estudio definido, como es el caso de las aulas, de no tener un contacto cara a cara con los profesores y compañeros a diario, o de tener que autogestionar el tiempo que se dedica al estudio, podría causar que no se aproveche al máximo la formación que se realiza a distancia. Por ello, los expertos de The Valley comparten 5 claves para sacar el máximo partido del modelo de formación híbrido:

– Crear un ambiente de trabajo que fomente la concentración y la productividad. Para poder ser lo más productivo durante las horas de estudio y evitar distracciones en las sesiones formativas, es clave tener un ambiente de trabajo definido y cómodo que conste de todos los medios técnicos necesarios para realizar un programa formativo, como pueden ser un ordenador, un escritorio y una silla cómoda, además de conexión a internet de calidad. La idea es que este ambiente sea lo más parecido posible al entorno que existe en un aula, para que el alumno pueda concentrarse en la sesión en lugar de estar pensando en hacer tareas del hogar u otras actividades, algo fundamental para absorber al máximo los conocimientos.

– La participación a distancia también es fundamental. Algunos alumnos pueden caer en el error de pensar que, por seguir las sesiones a distancia, sólo pueden participar como espectadores de estas. No obstante, para aprovechar al máximo la sesión, la clave es que los estudiantes puedan participar en tiempo real haciendo consultas o aportando su opinión sobre un tema como si estuvieran en el aula. De hecho, en el modelo híbrido, es clave que los profesores impulsen aún más la participación para dinamizar las sesiones y lograr una conexión y conversación entre los alumnos que asisten a las clases de forma presencial y los que están en formato presencial remoto.

– Aprovechar las posibilidades de la digitalización para el networking y el trabajo en equipo. En la formación business, el networking tanto con los compañeros como con los docentes, es fundamental. Es por ello que las escuelas de negocios deben ofrecer a los alumnos la posibilidad de poder conectar con sus compañeros, incluso a distancia, y de poder realizar trabajos en equipo estén donde estén. En The Valley, por ejemplo, gracias al sistema The Valley Flow y las diversas plataformas de videoconferencias y herramientas de comunicación que emplean, todas las sesiones son participativas e interactivas y los alumnos pueden trabajar en equipo de forma colaborativa en salas adyacentes, además de tener tutorías virtuales con los profesores. Así, se elimina cualquier barrera de ubicación que pueda existir, permitiendo a los alumnos ampliar su scope de contactos y conexiones a nivel profesional.

– La ubicuidad, una facilidad para no perderse nada. La tecnología se pone al servicio del aprendizaje ofreciendo a los alumnos flexibilidad total para poder seguir las clases desde cualquier lugar y no perderse ninguna sesión. Si bien otro de los beneficios de la formación a distancia es la posibilidad de volver a ver las sesiones a posteriori de su retransmisión, la clave es que los alumnos aprovechen la facilidad de poder asistir a las clases estén donde estén para estar siempre al día con la materia y los temas.

– El tiempo es oro y hay que saber aprovecharlo y administrarlo. Para realmente aprovechar una formación, no basta simplemente con asistir a clases. La clave es que los estudiantes gestionen bien su tiempo para poder prepararse las sesiones con antelación empapándose en las temáticas que se tratarán y que, a posteriori, dediquen tiempo a organizar sus apuntes, estudiar lo aprendido para absorber completamente los conocimientos y trabajar en sus deberes. La ventaja de la formación a distancia es que los alumnos tienen más tiempo y más facilidades de conciliación para este tipo de actividades, pues hay un ahorro de tiempo en desplazamientos y, además, pueden seguir las clases desde cualquier lugar e incluso en diferido.